2 nov. 2007

Hostal Moneda


Hay lugares que tienen una mística, que se percibe con el tiempo, cuando uno los recuerda...
Creo que la zona del Zócalo del DF ha de ser uno de ellos.
Sospecho que en alguna época, debe haber sido una de las entradas hacia el centro de la tierra o algo así...
El Zócalo y todos los edificios que lo circundan están construidos sobre los escombros del Templo Mayor de la vieja Tenochtitlan.

Tengo un recuerdo muy claro de ese lugar... Cada vez que lo pienso, y muy a pesar del axioma poético que sentencia: "al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver...", siento el impulso de correr hacia allá, evalúo posibilidades, saco cuentas, hago proyectos, miro el calendario...

Pocos desayunos se comparan al de la terraza del Hostal Moneda. Viendo como se despierta el DF, contando las cúpulas de las tantas iglesias que hay por allí, viendo aparecer lentamente la torre Latinoamericana, a medida que la ciudad se va calentando y las nubes van subiendo. Pensando que ahí mismo hubo algo tan grande como lo actual pero que no pudo ser, pensando que si una vez pasó, podría volver a pasar... y parece increíble, y es impagable.

Hoy, mi amigo Marcelo Malkovich me escribe diciendo que está en ese lugar. Me cuenta mi amigo, que volvió al punto de partida de su largo viaje por México. Ese, que una vez también fue el mío y al que nunca volví.

Le respondo con estas palabras: Te envidio, pero te quiero.





Comentario:
Marcelo fué a Mexico de vacaciones y nunca volvíó... Cuando planeaba su viaje, me pidió que le pasara el recorrido que yo había hecho por el país y por allí empezó. Pero, ni a la mitad llegó y ya sabía que no estaba ahí por vacaciones. Así empezó su propio viaje, que ya lleva
más de 6 años.

1 comentario:

Héctor dijo...

Vagabundeaba por la red haciendo unas verificaciones, y de pronto, epa, digo, qué es esto. Y..., sí, era el punto en órbita de Germán en la blogósfera. ¡Qué decís Germán! Te pasaste con la nueva nave, está fenómena, diseño y contenido. Claro, uno ya te conoce... ¿Quién se puede olvidar de El buscador de perros que hizo tanto ruido? O que en el 2001 mezclaste arte y militancia, y sacaste un par de sitios bárbaros, uno para las Asambleas Populares rosarinas y otro para nuestra querida Plaza Bélgica. Es decir, lo que yo veo aquí es que aunque te cortaste (o te cortaron) el pelo, se mantiene toda la polenta (che: ¿me parece o Isis está algo posesionada con la tijera?). Ojalá este blog sirva para lo que supongo que pueden servir muy bien los blogs, esto es, para que los destinatarios de nuestros escritos (que junto a los duendes también traccionan aunque no nos demos cuenta) sean muchos más reales. Pero, claro, al fin de cuentas qué vas a tener problema de polenta si, además, acaba de llegar Jazmín. Porque también, supongo, el blog es para ella. O sobre todo para ella, por más diferida y futura que sea la lectura ¿no?
¡Che, qué grande, son papás ! Los felicito a los dos, y los quiero mucho.
Héctor