10 sept. 2007

Comunicación


* Un taxista porteño avasalla a sus pasajeros con su verborragia.
Opina, reflexiona, explica y aconseja sobre cualquier tema que se plantee.

* Un descendiente de indígenas zapotecos en el sur de México, responde "Mande?" indistintamente de lo que se le diga o pida. El hombre lo hace como señal de amabilidad y buena predisposición. Pero, invariablemente, obliga al interlocutor a repetir la frase que había dicho antes de su amigable "Mande?"

* Dos españoles ibicencos se enredan tratando de explicar un asunto simple. Cada vez le van agregando mas detalle, aclaraciones y salvedades. La cosa termina pareciendo un asunto serio.

* Una mujer coya vende comida en la calle en Purmamarca, al pie del Cerro de los Siete Colores. Hace un comentario entre dientes, solo lo dice una vez. Al pedirle que repita ya no contesta y sigue cocinando. Esta es gente de pocas palabras.

La comunicación se complica un poco con todos estos obstáculos. Cada uno tiene su acento, sus modos, su jerga y sus tiempos.
Todos, tratan de comunicarse en el idioma de Castilla.

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