4 feb. 2008

El Desentierro


Llegó el día, es Sábado de Desentierro. Atrás han quedado los Jueves de Compadres y de Comadres. Ahora es el turno del Diablo, de los Diablos.
En Tilcara, como en toda la provincia de Jujuy, empieza la fiesta de la carne, pero primero se pide permiso y agradece a la Pachamama. Lentamente van llegando las familias al mojón, que es el lugar donde el año anterior han enterrado el Diablo del Carnaval. Hoy vuelven a buscarlo.
Llegan con cigarrillos, plantas de maíz, vino, alcohol, flores, hojas de coca, todo para ofrendar a su madre, la tierra.
Todos se arrodillan, agradecen, piden permiso y ofrendan lo que han traído.
Poco a poco se van blanqueando unos a otros el pelo y la cara con talco y papel picado. La serpentina se enrolla en los pescuezos y la albahaca cuelga de las orejas o los ojales.
Ahora es el momento de la música. Desde el pueblo viene subiendo la banda compuesta por: quenas, flautas de madera, sikus, bombos, trompetas y erkes. Todos bailan y coplean al son de la música carnavalera.
Una vez hechos los correspondientes agradecimientos a los padrinos, que son los que han donado todo cuanto se usará y consumirá en estos días -desde el talco y la serpentina, a las banderas, trajes y bebidas-, es el turno del Diablo.
Una larga fila de demonios baja a los saltos desde el cerro trayendo al muñeco que es el alma de la fiesta. La música suena mas alto y todos bailan, beben y se abrazan; ¡ha comenzado el Carnaval!
La Fiesta durará ocho días corridos. El pueblo invita, todos regalan chicha, licores, vino, cerveza; la música, los petardos y las bombas no dejaran de sonar día y noche hasta el final del carnaval.
En el octavo día, devolverán el Diablo al cerro y todo volverá a la normalidad hasta el próximo año.

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