11 jul. 2008

Los Toros

Con motivo de los encierros de San Fermín, preludio de la nueva temporada de corridas, dejo aquí algo que escribí hace algunos años; un domingo en España


Es tardecita de Domingo, de los siete que ocurren semanalmente, este es el peor de los atardeceres. A pesar de que la semana ya empezó, es como que algo esta terminando, algo está muriendo y es terrible pensar que el Lunes espera con sus ocupaciones y preocupaciones, que el descanso terminó y que el ciclo empieza de nuevo. En España es igual que en cualquier lugar del mundo, el ocaso del domingo es amargo y más en invierno.
Es bien sabido que cada pueblo tiene sus vicios, sus placeres, sus grandezas y sus debilidades, esto es, en definitiva, lo que configura su cultura, lo que lo distingue como pueblo, lo que lo hace único, lo que los transforma en Pueblo entre los pueblos y España tiene lo suyo. Dentro de esa maraña de costumbres y devociones están los toros. Los toros de este país son objeto de pasión popular. Ellos son parte del escenario, la arena mejor dicho, de cada domingo desde tiempos inmemoriales.
A las siete de la tarde del primer día de la semana en España, como en todos lados, empiezan los resúmenes deportivos por TV. Gran parte de ellos son ocupados por las definiciones de las corridas de toros. Entiéndase 'definiciones de las corridas' como ese momento cúlmine, donde el hombre doblega a la bestia y le acierta la estocada final, después de mucha humillación y mucho menoscabo, le concede la gracia de dejar de sufrir.
En este maratón de muerte y desprecio de la vida, aunque precursora, España no tiene exclusividad, ya que comparte cartel con Francia, Portugal, México, Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Estados Unidos, Cuba, Brasil, Guatemala, Armenia, Corea, Holanda, Inglaterra, Italia, Japón, Rusia y China, entre otros, con distintos niveles de popularidad.
La pantalla dispara con falshes de las distintos 'definiciones' perpetradas a lo largo de todo el país, durante ese mismo día. Todo pasa ante la vista de miles de rugientes espectadores.
Después de la estocada aparece en primer plano el torero, vencedor, altivo, algunas veces con un par de orejas en la mano, reflejando a todas luces, ese complejo de inferioridad, esa necesidad de mostrarse superior a la bestia y de seguir confirmándolo por siglos. Si, somos superiores! Pero hay gente que necesita comprobar y volver a comprobar.
Si bien muchos españoles no acuerdan con este anticuado y anacrónico espectáculo, también hay mucho español que llena estadios y se fanatiza con esto.
Si bien son el atractivo, los toros, son los únicos que sufren, no son los venerados, sino los degradados, no son enaltecidos sino sacrificados... Este espectáculo hace pensar y obliga reflexionar. El sentido común puede más que la euforia y la escenificación, las reflexiones se transforman en preguntas...
Que pasaría si el torero fuera sometido a la misma tortura previa a la corrida, a la cual es sometido el toro?
Que sería de él, si saliera a la arena desarmado y sin 'ayudantes' como sale el toro?
Que pasaría si al toro no se lo torturara como se lo tortura previamente y saliera al ruedo fresquito como sale su valiente matador?
Ese hombrecito, seria tan altivo como se muestra ahora?
Habría tantas personas dispuestas a competir en igualdad de condiciones?
Quién quedaría con parte del cuerpo del otro en su poder?

Esta gente esta loca, confírmelo el próximo domingo por la TVE

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Genial, !!!! no tengo más que felicitarte por tu artículo me parece genial, y demuestra la clara realidad de estos "valientes" matadores de sangre, arena, vino y muerte, si tienes algo mas en protesta de esta sangrienta tradición centenaria, favor hasmelo llegar a boriscordova@hotmail.com

Germán Rampo dijo...

Hola Boris
No, solo tengo este :(, podés usarlo, distribuirlo, etc. Avisame si lo publicás en algún lado, solo para saber.
Saludos
GERMAN